Sobre mí

Cometí todos los errores para que tú no tengas que cometerlos

Empecé a los 13 años, probando cómo se crean webs y tiendas online. Desde entonces no he parado: he montado muchas, he estudiado cómo funcionan por dentro y he aprendido qué hace que una web atraiga clientes y cuál solo queda bonita. Las del catálogo son la versión sin marca de trabajos que ya he hecho.

Hoy somos un pequeño equipo y cada uno tiene su papel: la parte técnica, el diseño y los gráficos, los textos y el posicionamiento en Google. Aplicamos SEO, rendimiento y buenas prácticas técnicas, y seguimos formándonos para no quedarnos atrás.

Yo soy quien da la cara: hablo contigo de tú a tú, te explico todo sin tecnicismos y, cuando terminamos, la web es tuya, con tus accesos y sin ataduras.

13años cuando empecé a crear webs
10webs de demostración en el catálogo
1–2semanas, plazo habitual de entrega
0 €de cuotas mensuales

Mi historia

Lo que me preguntan sobre mí

¿Cuál es tu historia? ¿Cómo empezaste?

Empecé con 13 años creando tiendas online para vender productos. Montaba la tienda en Shopify, buscaba productos en mercados chinos, configuraba dominios y pasarelas de pago, y lanzaba. Las ventas casi no llegaban. Mirándolo hoy, lo entiendo perfectamente: aquellas tiendas eran un desastre. Diseño genérico, textos copiados, cero confianza para el cliente y ninguna estrategia detrás.

Lejos de rendirme, me obsesioné con entender por qué una tienda vende y otra no. Por el camino también lancé una marca de ropa y creé contenido en redes como influencer de moda. Ahí aprendí, entre otras cosas, qué retiene la atención y qué hace que la gente compre.

Con todo eso volví a crear webs y tiendas online, pero a otro nivel. Hoy me dedico a crear páginas web pensadas para generar confianza desde el primer segundo, apoyadas en la publicidad (TikTok Ads, Meta Ads), los píxeles y la analítica, y en textos pensados para convertir. Además, desarrollamos con herramientas de última generación: construimos las webs a medida, las versionamos y las publicamos en Cloudflare (la empresa que aloja tu web). Así conseguimos webs fluidas, modernas y a medida.

Después de más de 5 años probando, fallando y mejorando, sé exactamente qué errores hunden una web, porque los cometí todos, jajajajaja. Ahora pongo ese aprendizaje al servicio de negocios que quieren conseguir clientes y vender por internet sin pasar por lo mismo.

¿Trabajas solo o en equipo?

En equipo, pero principalmente yo. Tenemos contacto con otros expertos de ámbitos concretos, especializados en cada parte: programación, SEO, diseño y más.

Tú solo hablas conmigo y yo me encargo del resto: lo coordino todo y soy tu mano derecha. Cuando tu proyecto lo necesita, cuento con ellos para esa parte, así que tú siempre hablas con la misma persona y yo me encargo de lo demás.

¿Qué errores cometiste al principio?

Casi todos. Diseño genérico: usaba plantillas que se parecían a mil más, y quien llegaba no sentía que hubiera personalidad ni cuidado detrás. Textos copiados de otras tiendas: sonaban a cualquiera, no respondían a lo que la gente realmente se preguntaba y no ayudaban a decidir. Ninguna señal de confianza: sin opiniones, sin datos claros del negocio, sin políticas visibles, y eso hace que quien llega dude y se marche. Y ninguna estrategia detrás: publicaba sin saber a quién me dirigía ni qué quería que hiciera cada persona al entrar.

Por eso hoy lo primero que miro en cualquier web es si da confianza, si deja claro qué hay que hacer y si se entiende en cinco segundos desde el móvil. Equivocarme tanto me enseñó a detectar esos fallos de un vistazo y a evitarlos antes de que le cuesten clientes a un negocio de verdad.

¿Entiendes realmente mi negocio?

Es una pregunta lógica, y la respuesta es sí: antes de tocar nada me interesa entender cómo funciona cada negocio. No es lo mismo un mayorista que un minorista, un negocio de cara al público que uno de encargos, o uno con reservas que uno con stock. Por eso empezamos siempre preguntando cómo ganas dinero, quién te compra y qué te hace perder clientes.

Además, soy hijo de dueños de una tienda minorista, así que conozco desde dentro el día a día de un comercio: el horario, el trato con el cliente, los proveedores y lo que significa que alguien entre por la puerta.

Y con mi marca de ropa aprendí algo todavía más importante: la resiliencia. No siempre las cosas salían como quería y había muchos problemas, pero había que solucionarlos. De ahí viene una idea que aplico en cada proyecto: aunque haya problemas, siempre se solucionan.

¿Por qué te dedicas a hacer webs para negocios?

Buena pregunta. A mí siempre me habría gustado que alguien me ofreciera esto cuando empecé: una web profesional, bien hecha y pensada para conseguir clientes, sin tener que pasarme meses probando, fallando y perdiendo lo que algunos consideran la mejor etapa de la vida. Yo no lo pensaba entonces, pero ahora sé que ese tiempo vale muchísimo.

Eso es lo que quiero darte: que tu tiempo y el de tu equipo no se vayan en peleas con plantillas, dominios o botones que no funcionan. Yo me encargo del diseño web, del posicionamiento en Google y de que tu página se vea perfecta; tú puedes relajarte o dedicarte a crecer tu negocio y conseguir más clientes e ingresos.

¿Qué te diferencia de una agencia tradicional?

Trabajas directamente conmigo, sin intermediarios ni departamentos por los que pasar: lo que le cuentas a una persona es lo que llega a quien lo hace. Precio cerrado desde el principio, por escrito, sin cuotas mensuales ni permanencia, y la web se publica en tu propia cuenta, así que es tuya de verdad.

Y gracias a las herramientas y al método que usamos, cuidamos detalles que en una agencia tradicional suelen quedarse fuera: animaciones a medida, velocidad, versión móvil primero y textos pensados para convertir visitas en clientes. Todo con trato cercano, de tú a tú.

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